sábado, 15 de enero de 2011


















Decía "Odio a todas las mujeres guapas del planeta. Y a las que además son super especiales y maravillosas, las encerraría de por vida".
Envidia o autocompasión, jamás se lo pregunté; seguramente tendría sus razones.
Decía que quería un hombre con gafas de aviador y ojitos de niño triste tras los cristales; chupa de cuero, cigarrillo en los labios y un piercing en la ceja, o en la nariz, o en los dos sitios.
Si se trataba de un comentario inocente o de una treta de extorsión y manipulación bien pensada, tampoco tuve cojones de preguntárselo nunca.
Por lo visto, ahora es la imagen de una marca de perfume. Y yo sigo ensayando, poniendo ojitos frente al espejo.


(Pues probaremos si se puede sacar algo decente de esta agendita hortera, aunque ese no era el trato, pirata.)

5 comentarios:

Bubo dijo...

Pues nada chula... ¿te has planteado comprarte un espejo de esos como los de la madrasta de blancanieves?
Espejito, espejito, ¿quien es la más guapa de este cuarto de baño? (Aumenta la autoestima sin necesidad de encerrar a tías guapas)

Chinaski P. dijo...

Más estudiar y menos actualizar el blog prima, que después nos quejamos¡¡

Por cierto si encierras a alguna tia buena, yo te guardo la llave.

No hace falta que me des las gracias, yo soy así, un tipo generoso al que le gusta hacer favores.

Juana la Loca dijo...

decimos tantas cosas con la boquita pequeña......

Velero dijo...

Si tiene suerte, irá a la calle a los treinta. Y de ahí a vender lo que quede en los clubs.

Velero dijo...

Y que conste que lo digo sin ánimo de despreciar alguno. Como decía el Flaco, "lo que queda de mí se subasta a la mejor postora".

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