lunes, 16 de agosto de 2010

Óxido.

"Ahora aguarda a las cicatrices, y aprende a convivir con ellas". Me lo dijo el gurú pesado de siempre. Yo ya lo entendía sin necesidad de que me lo explicara, pero él se empeñó en ponérmelo fácil con ejemplos baratos. Me habló de mi bicicleta vieja, aquella que descuidé durante todo el invierno de las nevadas, durante la lluviosa primavera. Día tras día sufría en la terraza las inclemencias del clima. Yo la miraba con pereza y me decía a mí misma que algo de agua no le vendría mal, porque de la adversidad siempre surgen buenas cosas. Al llegar el verano quise rescatarla de su soledad para salir a pasear, pero el torrente de lluvias que su pobre esqueleto senil y ajado había soportado durante dos estaciones la había cubierto de óxido. No sólo daba asco tocarla -sucia, pegajosa, marrón- sino que también su mecanismo se había atrofiado, quedando inservible.
"También sobre ti ha llovido", me dijo el gurú pesado, "y no te preocupaste en su momento de ponerte bajo techo. Preferiste soportar el aluvión para demostrar tu poderío y hacerte más resistente a la fuerza, sin moverte ni dar un ruido, reprimiendo las ganas de gritar y correr. Normal que tengas las heridas oxidadas. Ahora será difícil que quieran acercarse a ti en tu estado, cubierta de una armadura tan vieja y podrida. Y no descartes que tu mecanismo propio, el de sentir, quede para siempre relegado a la soledad de una terraza o incluso a un desguace cualquiera, repleto de otros tontos como tú".
- Cállate, hijo de puta. Nadie te ha pedido tu opinión.
Mientras tanto, nubes grises amenazaban una nueva tormenta.

9 comentarios:

Bubo dijo...

A veces un poco de aceite va bien para limpiar de oxido las armaduras. Pero en verano es mejor quitarselas y usar el aceite solo para la piel. Además de ponerte morena consigues que todo te resbale.

marta pug dijo...

NO hay nada que no consiga arreglar el 3 en 1

Juana La Loca dijo...

Bueno, los consejos nunca son bienvenidos, es cierto. Pero ya la experiencia que me da cierta edad te diría que es verdad que hay que ponerse dosis fuertes de aceite, y protegerse todo lo que pueda una misma. ánimo!

Rafa dijo...

Ya, pero tú no eres de hierro

Edmundo Dantés dijo...

¡Exageras!
No hace tanto que te vi y el óxido no se hace notar de un día para otro...

...aún así, no deja de ser una buena entrada, "A veces te da por ser mística" ¿no?

Un saludo

Nisa dijo...

me gustan las formas y colores que deja el óxido

Anónimo dijo...

Nice post and this post helped me alot in my college assignement. Thanks you on your information.

Dalven dijo...

Ultimamente el óxido se lleva mucho, lo mejor es tirar la bicicleta e ir a por una nueva, o ir andando, asi puedes ver cosas que antes simplemente pasaban rápidamente ante tus ojos

Miguel Cobo dijo...

Hay belleza en las heridas del óxido (decía Miguel Hernández: "...estoy agusto en mi herida").
Por cierto, en Córdoba tenemos dos ejemplos de arquitectura contemporánea que utilizan el óxido del "acero corten" como elemento estético (aunque muy polémicas en la ciudad).

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