viernes, 26 de noviembre de 2010

Tic, tac.


Cada vez que Ana se queda a dormir en casa, la escucho levantarse al poco tiempo de apagar las luces, y subirse a una silla para alcanzar el reloj que cuelga en la pared del salón. El parpadeo incesante del segundero no la deja dormir, dice. La oigo después recorrer el pasillo para dejarlo sobre la mesa de la cocina, donde lo encuentro por la mañana, intacto y altivo, sin desistir en su canción.
No es la primera que lo hace. Conozco a varias personas que se dicen incapaces de dormir con un escandaloso reloj sobre sus cabezas. A mí, en cambio, me relaja. Ese tic-tac rítmico me tranquiliza. Siempre continuo, siempre en movimiento, sin sorpresas, sin detenerse. Parece alzarse con voz orgullosa para decir que el mundo no se ha parado aún, que el tiempo sigue pasando para mí, igual que para el resto. Y me siento en consonancia con el universo, y no estoy sola. En una habitación en la que nunca pasa nada, es reconfortante sentir que, al menos, el tiempo sí pasa. Y para alguien que pocas veces cree que le pertenezca un sitio aquí, en este punto exacto de la galaxia, lo es también sentirse mecida por el mismo tiempo.

Tic, tac...
Tal vez no sería mala idea desaparecer por un tiempo de ciertos contextos. Se están confundiendo los objetivos y no se está logrando la causa.

Fotografía: Nisa C.

PD. Rafa, no creas que he olvidado el reto. Lo tengo en mente. Pero comprende que una petición como la tuya requiere tiempo, preparación previa, óptimas condiciones meteorológicas y saberse en paz con el cosmos.

11 comentarios:

Chinaski P. dijo...

Yo también le quité las pilas a toooodos los relojes de vuestro salón

No puedo con el segundero, me agobia muchísimo¡¡
Pomares mientras tanto, estaba bastante preocupado roncando como una morsa...

Ana dijo...

Yo soy otra Ana que tampoco puede dormir con el ruidito de los relojes. Me pone nerviosa, necesito paz para dormir xD

marta pug dijo...

cuando duermo después de oir el reloj es como entrar en coma, como una muerte de la que despiertas todas las mañanas con un desagradable sonido que te levanta hacia la rutina....ojalá siga dándonos las buenas noches esa aguja y desvelándonos todas las mañanas esa odiosa alarma.




te he escrito demasiao pa ser yo no????

tanto molesta nuestro reloj¿

Rafa dijo...

Yo no puedo dormir con el segundero. Soy demasiado curioso como para no prestarle atención, como para no penar -quise decir "pensar"-.
PD: llevas dos entradas que parecen cumplir en parte el reto. Y digo en parte porque siempre dejan algo de amargura para el final. A lo mejor sentirse bien es aceptar lo malo. Yo qué sé. Te dejo que pienses.
PD2: tu reto está cumplido: http://catanoga.wordpress.com/2010/11/26/cientocuarentaycuatro/

Ana G. Galán dijo...

Vuestro reloj me cabrea.
Cuando aposento mi culo en el sofá azul, el tiempo pasa diez veces más rápido haciendo aumentar mi pereza ante cualquier movimiento que no sea quedarme sentada viendo al niño de "fishy crackersssssss-ah" mientras tú haces un remix del video.
Sin embargo, cuando me quedo a solas con vuestro reloj, el segundero se introduce en el tiempo como las nadadoras sincronizadas entrando de un salto a cámara lenta en el agua.
Escuho y siento cada milésima de milésima de tiempo que tarda en dar el próximo movimiento.
Y... JODER, no me puedo dormir.
La verdad es que cuando saliste el otro día de tu habitación, me sentí algo ridícula porque intentaba alcanzar el reloj y no había manera... :)

Por cierto, sabes que adoro el tema universo, el tiempo... es todo tan sumamente enorme y descomunal para el ser humano (insignificante...)Existe tanta belleza en el infinito que nos acojona saber y comprender, a los más mundanos, que nos iremos sin alcanzarlo con las manos.

Mientras tanto, tu reloj sigue tic, tac aunque yo me muera por descolgarlo.

:)

Iren dijo...

Eso es porque está agobiada o nerviosa, el reloj no hace tanto ruido, simplemente también quiere decirnos que está ahí y que el tiempo pasa, ¡aprovechémoslo!

Miguel Cobo dijo...

Todo depende de nuestra capacidad de abstracción o de su contraria, la de obsesión. El goteo continuado de un grifo durante un periodo de insomnio conduce a la locura. En cualquier caso, todo es cuestión de tiempo.

http://riografia.blogspot.com/2009/06/reloj_13.html

Velero dijo...

Maldita tecnología. Intentos en vano de meter en cintura a un universo inmenso e incontable.

No pasan los segundos, pasamos nosotros.

Saludos.

Bubo dijo...

A mi me gusta hasta esos que te dan los cuartos de hora.

Nisa dijo...

Yo he llegao a dormir con tres relojes jaja. El silencio a veces agobia y otras veces es gloria, igual que el paso del tiempo.

Juana la Loca dijo...

a mi me encantan los "ruiditos", no se... es como si me ipnotizaran... el tic-tac del reloj, el gri-gri en verano del grillo, el ronroneo de mi gato....

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