viernes, 6 de enero de 2012

Manifiesto?

Como propuesta para el recién estrenado ciclo de 366 días, solo una: curar el alma. ¿Medicinas? Por ahora solo un libro de poemas de Mario Benedetti, recién estrenado también, que no está mal para empezar. Lo siguiente: un desahogo.
...Porque no todas hemos nacido princesas, sultanas, diosas terrenales de discoteca; algunas ni siquiera hemos sido bendecidas con el don de la elocuencia ni nos regaló la creación una deslumbrante melena rubia o pelirroja ni unos centelleantes ojos claros, o el cuerpo de un ángel de Victoria Secret, a algunas ni siquiera una cara bonita ni una personalidad eléctrica. Por eso, y estoy segura de que hablo en nombre de muchas al decirlo, pedimos ser queridas no ya como en las canciones de los Camela (aunque no iba muy desencaminado Miguelito) sino como en un poema de Benedetti. Así.

pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe

Porque no creo que a Mario se le cruzara en su vida una Wendy, una Amelie, una Holly Golightly; o quizás sí, qué importa. No creo que existan en el mundo tantas mujeres merecedoras de atenciones como atenciones hay dedicadas a mujeres: poemas, canciones, ya lo decía el otro día, palacios de cuento. Y me explico: no estoy diciendo que no exista amor si no se escriben versos, porque para eso se leen los versos de otros; y al fin y al cabo las palabras no nos curan, pero ¿acaso los actos sí? En fin. Que por eso, y creo que hablo en el nombre de muchas -también de muchos, no discriminemos- al decirlo, las que no somos princesas no necesitamos convertirnos en una sino que alguien nos haga olvidar todo eso que no somos. No que no le haga falta que lo seamos, no que baste con ser princesas y diosas a nuestra manera, no que nos digan que ser guapa e interesante no lo es todo, mucho menos que nos quieran aunque no nos queramos ni nosotras, no. Al fin y al cabo a quién le importa lo que piense el otro, dejémonos de tópicos e historias. Que a mí misma se me olvide que quiero ser lo que no soy, porque eso no tiene remedio ni cura, por más libros de autoayuda y cuentos de Bucay que hayamos interiorizado, y la única solución es aprender a distraernos con otra cosa.
Hay personas más simples que yo, supongo que lo mío es solo una taza más de mala suerte. Sale más barato quererlas a ellas. Lo siento si Sabina me enseñó a no querer un amor civilizado, pero sé que no soy la única.


8 comentarios:

marta pug dijo...

Amén hermana. Aquí una que se siente representada¡¡¡¡

Óntiber salvaje dijo...

Yo no quiero ser princesa. Ser Óntiber es más mejor que todo eso. Y además, lo que hablamos el otro día comiendo kikos gigantes... actitud, no hay más.

Ea, eso.

Irene Bebop dijo...

La actitud está bien para follar. Pero hay más cosas en esta vida.

Miguel Cobo dijo...

Tenemos un alma fragmentada y en ella anidan el tormento y el éxtasis . Y como nadie es perfecto -al modo Billy Wilder- lo importante es que te quieran -y que nos quieran- con un amor que necesariamente tiene que ser "civilizado". Porque el sabiniano también lo es (quién sabe si más).
Bueno, Irene, como mínimo, benedettiano.

Besos.

Juana la Loca dijo...

Si hija, no eres al única.... mal de muchos consuelo de tontos..... que se le va hacer... besos wapa!

Bubo dijo...

Y quererte un poquito más?

Ninfart dijo...

Voy a caer en la trampa, pero a mi me pareces tela de guapa, con tus ojos no-claros y tu pelo no-rojo. Ea.

Juan Grako dijo...

Todos los hombres te agradecemos esta dosis de: cómo conquistar a las mujeres.

Querida amiga y compañera Irene, un consejo: deja de escuchar Camela, por favor.

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