martes, 3 de noviembre de 2009

que no cunda el pánico

Día tras día sigo perdiendo guerras. He perdido contra la ilusión y la paciencia, la esperanza, los principios, me ha vencido la prisa por vivir y el fuego fatuo de la inocencia perdida. Me venció hasta el amor, y sólo por él me dura la sonrisa. Los amigos cerraron su puerta, hace tiempo que el salón de mi casa está vacío, hace meses que no se ensucia mi juego de tazas para el café. Sólo me vencí a mí misma, por no perder la costumbre de reinventarme como enemiga. Pero sobre todo, también perdí contra esa otra yo que no es más que la única que aquí escribe… y esa derrota fue, quizás, la más dura de todas. Derramé toda la sangre sana que me quedaba en la última batalla, cuando oí de mi propia boca palabras como desgaste, futuro, cadenas o decisión. Ahora circula por mis venas veneno depurado, que no te matará a ti si te da por morderme, pero a mí sí que me enturbia las ideas… La última guerra perdida ha sido contra la templanza. Hoy que no tengo nada, lo quiero todo, y me poseen oscuridades como la envidia o el miedo. Odio a la gente, detesto a la gente, reniego de la gente, me da asco la gente, porque la gente me aplaude al oírme llegar y con el paso del tiempo siempre acaba huyendo… Es así, la experiencia me ha enseñado que la gente y yo no tenemos futuro. Los lazos, los putos lazos, que te mecen por un tiempo, después pueden ahogarte, y más adelante desvanecerse sin más, dejarte caer al vacío. No sé de qué me sorprendo a estas alturas… no sé para qué le doy tantas vueltas, si en dieciocho años me ha dado tiempo a darle todas las que se le podían dar. Tal vez sí merezca la pena refugiarse en el recuerdo, aunque sea un recuerdo inventado, encerrarme en una jaula conmigo misma y pasarme la vida discutiéndome, alejada de la gente, alejada de todas las patadas que no me dé mi propio pie. Porque poner en riesgo toda esta farsa de la que me alimento podría acabar para siempre con lo único de valor que me queda, que no es la fuerza para seguir luchando contra lo invencible ni la voz para seguir gritando al vacío. Lo único que tengo es mi vida, mía, por la que nadie más que yo puede mirar… la que nadie mejor que yo sabrá valorar… la que nadie peor que yo puede desperdiciar. Estoy sola con mi vida. Y porque es real, tendré que defenderla de quien atenta contra ella… Si falsa fuera, todo el mundo sabe que yo también la suicidaría rompiendo las últimas páginas de mi vida, a sabiendas de que podría cambiar el desarrollo del argumento y concluir un final feliz, en lugar de una infinita incerteza.

Archivo. Guardar partida. Archivo. Cargar partida. DESPERTAR.

Porque sé que los sueños se corrompen, he dejado los sueños…

7 comentarios:

Marta dijo...

mirar por el propio culo


que se jodan todos que nadie me va a joder a mi


yo yo y yo, nadie pensará en tú



















pon cosas felisses porfa :)

Rafa dijo...

Que te suene como quieras, pero también te queda la literatura. Como autora y como lectora. En lo segundo no sé, pero en lo primero, por lo que veo, eres capaz de dejar escrita tu sangre. Eso es un don: los peores momentos dan grandes escritos. Cuando lo pases mal, llora letras. A mí me sienta bien.

IRENE••• dijo...

A mí lo que me gustaría es poder llorar letras de alegría también. Sólo funciono con penas, joder... xD

Me gustaría poder ver tu blog también algún día, cada vez que intento entrar me frustro porque no he sido invitada :( xD

nigga dijo...

vive el momento como si fuera el último




y caga, caga muuuuucho en todos los sentidos

Anónimo dijo...

Bravo. Bravísimo.
Mal por mi( y no me lo perdono) por haber llegado tan tarde a este universo de palabras que derramas cada vez; por haber descubierto despues de tanto tiempo, lo más profundo y complejo de ti.
Ahora comprendo, tus ansias de escribir, de explotar, de decir...

Solo he leido el último texto y me sobra para decirte, que pongo tu página en favoritos, porque leer cada renglón, es adentrarme poco a poco dentro de tu cajón.
Por cierto. No has perdido ninguna guerra, la guerra comenzó para ti hace 18 años y terminará tu último día de vida. En aquel, tú decidirás si por tu felicidad, la has ganado o has muerto en el intento.
La gente es sólo un punto más en la frase de la vida. El resto son palabras que tú escribes para que el mundo te lea.
Bravo...

Rafa dijo...

El blog que tengo de blogger ya tiene su tiempo, pero hace más de un año que no lo uso (era compartido). De hecho, mi blog lo tienes en tu página (catanoga.wordpress.com)

IRENE••• dijo...

como reniegas de blogspot... xD tenia curiosidad por ver el otro, el rollo del "no estas invitado" le da un aire misterioso xD pero si lo itenes inutilizado ya no quiero verlo, ea

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