jueves, 13 de mayo de 2010

Lulú.

- Creo que fue allí donde empecé a enamorarme de ti.
- ¿De mí? Pero si era una cría.
- Tenías once años, y luego doce, y luego trece, cuando salí ya habías cumplido los trece, pero escribías cartas de persona mayor, tan preocupada, eran las más sinceras que recibí allí dentro, y apenas tenían tachaduras, y además tenía tus olores. [...] La imagen se me quedó grabada en la cabeza, tú, desnuda, oliendo el camisón y repitiendo en voz baja, me ha cambiado el olor, aquella noche me masturbé con eso, fui construyendo una fantasía sólida, enloquecida, alrededor de esa imagen, una noche detrás de otra, me quedaba colgado de aquella imagen, tú escondiéndote por los rincones, despistando a todos tus hermanos y hermanas, para desnudarte y olerte, barriendo con la nariz la cama de tus padres para tocarte después, eras encantadora, claro que te imaginaba más mayor, cuando salí y te volví a ver me asombré de que fueras todavía tan pequeña, pero ya había decidido que merecía la pena esperar, para intervenir en tu perdición, y esperé...
Los ojos se me habían llenado de lágrimas.
Como no quería que me viera, me di media vuelta, me arrebujé debajo de las sábanas y procuré no hacer ningún ruido.
Fue inútil.
Él se dio cuenta de todo, se acercó a mí, me abrazó, me besó en la frente y apagó la luz, para que pudiera llorar a gusto.
Las edades de Lulú, Almudena Grandes

2 comentarios:

Marta dijo...

esque lulú era mu p(l)utona

que librazo no?

Cristina dijo...

-Adiós Lulú. Sé buena y no crezcas.

Pedazo de librazo mai frien

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