martes, 8 de junio de 2010

No digas que fue un sueño



"Cerró por fin los ojos, crucificado a solas con sus recuerdos, pero guardando en su alma errante aquella última visión de las tres pirámides, supervivientes de la eternidad, garantes del recuerdo. Y murió con una sonrisa tan hermosa que hasta la Gran Esfinge quiso contemplarla para aprender a sonreír.

Dejó tras de sí algo que había llegado mucho antes que él: algo que sobreviviría más allá de la destrucción, más allá de la tiranía: una presencia de Egipto destinada a permanecer de pie cuando el poder de Roma no fuese más que polvo en el polvo de los siglos. Una presencia que era la memoria eterna de los pueblos y la victoria del hombre contra los crímenes del tiempo.

Pues desde los siglos más remotos está escrito:

el hombre teme al tiempo

y el tiempo sólo teme a las pirámides."


No digas que fue un sueño, Terenci Moix

Echo de menos disfrutar tanto con un libro, compartir sus historias, celebrar sus logros y estremecerme con sus tragedias. Sentir su sentimiento. Vivir todas las vidas de las que nunca podría formar parte, y extender mis posibilidades hasta el infinito. Evasión, imaginación.

1 comentario:

marta pug dijo...

ALMA TADEMAAAAA¡¡¡¡

ains que pocos libros hay ya que le hagan cosquilleo a una

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