sábado, 25 de septiembre de 2010

Sirena urbana.


















"El mar me inspira instintos suicidas", pensé mirando al mar, desde ahí arriba, sumida en pesadillas marinas. Me aguardan allí cuerpos pesados como piedras pesadas, esperando no ser nunca hallados, como si de un misterioso tesoro pirata se tratase, entre los restos de un buque francés hundido no sé cuándo por una negligencia del capitán o un ataque a conciencia de un enemigo de
la patrie. (Nadie lo recuerda, no hicieron sobre él una peli con protagonistas guapos y escena de sexo en un coche.) ¿Ves la violencia con que cada sacudida arremete contra las rocas, como si pretendiese atravesarlas? Precioso como cualquier otro tipo de dolor.
Me sumerjo. Siempre quise usar aquel precipicio como trampolín y creerme Pocahontas, pero pensé que disfrutaría más de la caída. De pronto finas algas abrazando mi tobillo como perros de presa, en gancho irrompible, me recuerdan otras veces en las que he estado atada a una cama esperando un ataque, flotando en cierto modo de la misma forma. Que nadie me rescate, ya sé lo que viene ahora. Pronto los pulmones comenzarán a aullar, la conciencia nadará lejos y desvaríos agónicos van a traerme dudas existenciales como ¿tenía branquias la sirenita?.
Al día siguiente, la radio será la primera en escupir: "desaparición", algo después: "terrible accidente en zona peligrosa"; déficit turístico. La chica ahogada no reposará en un cementerio seco, siempre se sintió más atractiva llevando el pelo mojado y guarda malas experiencias con el rompeolas. Seré desde ahora el misterio que nunca fui en vida.
El mar me inspira instintos suicidas.


5 comentarios:

Edmundo Dantés dijo...

Según veo, los instintos suicidas son difíceles de ordenar, caóticos como el oleaje en una noche de tormenta.

Me ha gustado.

Pd: Que me quemen y me arrojen al mar

Juana la Loca dijo...

a mi el mar me inspira paz y trankilidad, instintos suicidas me provoca las grandes ciudades...

Bubo dijo...

Coincido con Juana, aunque un buen acantilado... eso debe molar.
A mi lo de los instintos suicidas, me los producen los árboles de la campiña. Tan solos en medio de nada, tan... esperando un golpe que les agite la vida, pero cualquiera se estampa con un coche, y luego que te salte el airbag y ni te mates.

Marta dijo...

volvimos

Miguel Cobo dijo...

Escucha, escucha, Irene:

http://riografia.blogspot.com/2009/08/siren-songs.html

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