jueves, 14 de abril de 2011

Así no se puede...














Christina Ricci en Prozac Nation.



El ruido y la gente les espanta. Estos seres prefieren las noches, las silenciosas, las solitarias. De día se pasean como turistas; a veces de pronto me saltan a la frente, pero enseguida se van corriendo. Por norma ésas mismas no vuelven luego, cuando cierro la puerta y en la intimidad se me desnudan algunas palabras, desgastadas y sucias de tanto uso, pero palabras que podrán algún día, 125 páginas, ser parte de algo...
El talento no se ensaya. A las musas no se las compra con promesas ni hay manera de conquistarlas: te quieren o te ignoran. Y he sido yo quien, de un tiempo a esta parte, ha desarrollado animadversión hacia ellas, porque no soporto que me ganen siempre, ni que valgan más que yo, ni que sean más guapas, ni que tengan el pelo más largo. Y así no se puede. Yo no sé si alguna vez gocé de su bendición, ni si el talento me alumbró las manos en alguna ocasión, pero me he perdido, me he perdido pero bien, y del todo.
No me salen historias. De esta tinta sólo escapan escenas cursis de serie americana, tardé 20 años en darme cuenta de que tampoco esto valía la pena. Mi reino es yermo, aquí no crece nada. Me escuecen en los dedos el bolígrafo y las teclas del ordenador; me escuece en la garganta lo que sea, en la garganta, ni siquiera en la punta de la lengua, y ni siquiera lo sé definir de otra manera, "lo que sea".
Yo no tengo excusa. No toco el piano, no tengo un grupo de rock, no se me manchan las manos de aguaplast ni pinto con acrílicos. Sólo desatiendo a clases, voy por ahí con la música a todo volumen, me siento a descansar. No tengo excusa para no curarme empapándome de rayuelas o bares de jazz, o dejando que las calles de París, Granada, Madrid desfilen ante mí en forma de lectura obligatoria.
Se me escapan las palabras. Me esquivan las metáforas, epítetos, antítesis; no sé describir, no sé darle voz a un personaje, se me ha olvidado cómo se rastrea en sus mentes en busca de sentimientos ajenos; han huido los repentinos destellos que me daban luz verde para inventar. Intento desvirgar folios y sólo me sale mancharlos con historias de amélies y poetas frustrados y estaciones y lluvias de noviembre.
Algo no funciona bien aquí dentro: las ideas están, flotan a sus anchas, y cuando me acerco me explotan como una pompa de jabón, y se rehuyen entre sí, nunca se tocan unas a otras, y así no se puede, así no se puede.

9 comentarios:

marta pug dijo...

Así si se puede ese es el camino,el de escribir , manchar folios aunque no sea para nada porque las musas son putas de tacones finos y por supuesto intentan clavarlos a la mínima ocasión para joder, así son ellas.

Trabajar con aquaplast o acrílico puede ser más vistoso, pero no más productivo o interesante que un folio "manchado".



Por fin una comentario serio por mi parte, te prometo no hacer ninguno más de este calibre, hombre par diuen no perdamos las buanas costumbres.

Irene Bebop dijo...

Claro que no, Marta, las buAnas costumbres no hay que perderlas: los comentarios chorras y los errores mecanográficos son parte de tu esencia, y a mí me gustan!

Miguel Cobo dijo...

"Un soneto me manda hacer Violante..."
O Serrat, cuando se lamenta: "...pero hoy las musas han pasao de mí, estarán de vacaciones..."

Pues eso, Irene, pues eso.

(Fue Ortega o fue Gasset el que escribió "La rebelión de las musas"?)

Rafa dijo...

Creo que era Onetti el que dijo:
"Para ser escritor, hay que leer mucho, escribir mucho, y tirar muchos papeles".
La putada más grande es que la escritura es siempre duda, y nosotros siempre huimos de la duda. Pero la duda trae nuevas certezas.
Quizás, al decir que te equivocas, dices la verdad: porque no escribes sólo de Amelies y estaciones de tren y de días lluviosos. Créeme cuando te digo que escribes bien. Sólo hay que saber vivir con la duda, que es la puta más cara.

Harry dijo...

¡Por favor comprende que algo no funciona en mi muy bien!

Ana G. Galán dijo...

Musas, musas, musas. ¡para qué? Si tú supieras que eres capaz de dejar embobado a cualquiera, lo que pasa es que no te das cuenta. Tú en ti misma eres una burbuja a veces translúcida, a veces deshecha pero eres un mundo a parte del que te rodea y créeme, las musas que cantan en grupos de rock y visten de seda, forran sus carpetas con tu cara.

Se puede, de otra forma.
Un beso enana.

Dalven dijo...

Escribir siempre es cuestión de práctica, mientras sigas manchando folios y leyendo mucho, llegará el día en que estés orgullosa de lo que haces con la tinta.

Velero dijo...

A Harry (W. Allen) le pasaba lo mismo en su "deconstrucción"; tenía bloqueo mental. Después se convirtió él en su mismo personaje, en uno más.

Anónimo dijo...

Desde tan lejos no podría uno sentirse más cerca de esa sensación frustante que describes con bello ahínco. Ánimo y que le den a esas caprichosas musas.

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